03 de enero de 2017
Akis International
Balance de agua en suelos con cultivo de maracuyá bajo el fenómeno del Niño.
La variabilidad climática interanual está aumentando progresivamente en los últimos años en Colombia, hecho que se traduce en un incremento de la vulnerabilidad económica y social de los pequeños y medianos agricultores, en especial debido a la falta de recursos y de medidas y acciones específicas para reducir los efectos negativos; así como a la difícil adaptación de los cultivos a los cambios climáticos previstos.
Francisco Fonseca, Víctor
Falguera, Joan Lordan, Josep
Papió y Víctor Montilla
AKIS International

La variabilidad climática interanual está aumentando progresivamente en los últimos años en Colombia, hecho que se traduce en un incremento de la vulnerabilidad económica y social de los pequeños y medianos agricultores, en especial debido a la falta de recursos y de medidas y acciones específicas para reducir los efectos negativos; así como a la difícil adaptación de los cultivos a los cambios climáticos previstos.

La adaptabilidad de la agricultura en las regiones afectadas por los efectos negativos del cambio climático depende en gran medida de la intensidad, la frecuencia y la durabilidad de los eventos extremos. En este sentido, el desarrollo de estrategias deberá incluir no solamente el estudio de cultivos alternativos a los tradicionales que sean más resistentes a las nuevas condiciones, sino también opciones de tecnificación de los cultivos de implantación tradicional que mejoren su resiliencia. De un modo u otro, se hace imprescindible avanzar en el conocimiento de las relaciones suelo-planta-clima, pues la disponibilidad de agua es el factor más importante a considerar para determinar la capacidad adaptativa de cualquier cultivo.

Para poder desarrollar, seleccionar y aplicar prácticas de manejos adaptativas de los cultivos a los cambios climáticos que sean efectivas, sostenibles y de fácil aplicación, se requiere una evaluación de los principales procesos hidrológicos del suelo, donde se tengan en cuentas las condiciones de clima, topografía y sistemas de uso y manejo del suelo a nivel local.

En Colombia las pasifloráceas son unos de los cultivos con mayor proyección de exportación según el Plan Frutícola Nacional. Tanto su proyección exportadora como el aumento del consumo local han favorecido la ampliación del área cultivada en el país en los últimos años. Varios estudios han demostrado que el estrés hídrico, sea continuado o puntual, afecta negativamente al crecimiento vegetativo, floración, cuajado, toma de nutrientes y rendimiento productivo del maracuyá.

Este estudio determina una aproximación al balance de agua de un cultivo de maracuyá en dos cultivos de maracuyá localizados en las veredas de la Trina y la China zona rural de Manizales. En cada uno de ellos se instaló un lisímetro G3 y dos sensores de humedad 10HS (Decagon Devices, Inc., EE.UU.), conectados a un datalogger, que registra y almacena la evolución de la humedad del suelo y el drenaje cada hora, y en una zona intermedia a las dos fincas se instaló una estación climatológica completa (humedad relativa, temperatura, velocidad del viento, precipitación y radiación) para el cálculo de la ETo.

Estos datos constituyen un primer paso necesario para avanzar en la tecnificación de este cultivo. Por ejemplo, se podrá determinar los periodos y grado de estrés a los que se ve sometido el cultivo, información clave a la hora de plantear la necesidad de instalar equipos de fertirrigación para aportar agua y nutrientes, y lo que es más importante aún, estimar las necesidades y dosis de agua de riego a aplicar.

Aquí se muestran, de forma simplificada, balances mensuales de agua en el suelo, los resultados del primer año del monitoreo del régimen de humedad del suelo con cultivo de maracuyá. Como hecho importante a resaltar está la influencia del fenómeno del Niño, que como se observa en el cuadro resumen, sometió al cultivo a periodo de déficit hídrico durante gran parte del año: en 8 de los 12 meses el balance fue negativo, y en los 4 meses restantes fue positivo y se presentaron pérdidas de agua por drenaje.

La posibilidad de que este tipo de escenario climático sea cada vez más frecuente, y como los efectos negativos sobre los cultivos pueden ser importantes, se hace necesario empezar a plantear la necesidad de implementar medidas que aumenten la resiliencia de los cultivos desde varios puntos de vista, como son la implementación de sistemas de riego de apoyo, la selección de cultivares que soporten mejor la falta de agua, y la puesta en práctica de técnicas de manejo y conservación de suelos y aguas que mejoren y aumenten la capacidad de retención de agua en el suelo. De igual forma, se hace necesario iniciar planes de educación para enseñar a los agricultores hacer un uso eficiente del agua de riego.

Tabla 1. Balance de agua en el cultivo de "Maracuyá".







 

 

 

Artículo por cortesía de AKIS International