19 de mayo de 2016
Antoni Baltiérrez, Ingeniero Agrónomo
Aspectos a considerar para la implantación de un viñedo
La viña es uno de los cultivos que más extensión ocupa en nuestro país, tradicional y mayoritariamente de secano.

La viña es uno de los cultivos que más extensión ocupa en nuestro país, tradicional y mayoritariamente de secano. Las características y los objetivos productivos del cultivo de la vid han variado mucho durante los últimos veinte años, pasando de estar muy encarada a la producción a valorar cada vez más la calidad. Además, últimamente, con la introducción del enoturismo, las plantaciones de vid también tienen una función paisajística.

Los sistemas actuales de conducción en espaldera aportan mejoras de manejo evidentes (mecanización de las tareas de la vid), pero también conllevan ciertos inconvenientes. Las viñas en conducción en espaldera deben tener las hiladas rectas y paralelas, lo que se hace difícil en ciertas zonas de ladera y relieves ondulados (donde se ubican muchas de las áreas con viña). Esta condición hace que previamente al establecimiento de la vid se tengan que realizar movimientos de tierra importantes. Si ya de por sí, los suelos de una parcela son más o menos heterogéneos, el hecho de realizar movimientos de tierra para tener una parcela geométricamente perfecta, puede acentuar esta heterogeneidad.

 

Movimientos de tierra previos a la plantación que hacen aflorar materiales subyacentes que pueden causar problemas al futuro viñedo.

El hecho de tener un suelo heterogéneo en una parcela, una vez plantada la viña, conllevará diferencias en el desarrollo de la vid y por tanto en la maduración de la uva y consecuentemente en la calidad del vino. Por tanto, un aspecto básico que hay que tener para realizar una plantación de vid, es saber escoger y separar zonas homogéneas con respecto al suelo y por tanto para el desarrollo y maduración de la uva. ¿Cómo pueden compatibilizar la viticultura moderna con una producción de calidad y respetando el paisaje? 1- Realizando un estudio de suelos, para definir áreas homogéneas y por tanto poder obtener una producción regular. Aparte de esta función, el estudio de suelos servirá para poder escoger la variedad y portainjerto más adecuados para alcanzar un objetivo productivo. Aparte, también se hace recomendable hacer un estudio de la fertilidad del suelo para realizar un plan de abonado de cada parcela. 2- Estudiando la geometría y pendientes de las parcelas de la finca, escogiendo para plantar las que tengan las características adecuadas. Es necesario que la plantación se adapte al máximo a las características de la parcela, estableciendo medidas para el control de la erosión, como la construcción de zanjas y recuperación de bancales. Hay que evitar que las filas transcurran a lo largo de áreas cóncavas, para evitar que se produzcan cárcavas en medio de las filas. En este caso es preferible dejar un pasillo en la zona de drenaje y establecer medidas de protección del suelo, como dejar esta zona de drenaje con una capa herbosa. 3- Si es necesaria la realización de movimientos de tierra, es necesario que sean lo más respetuosos con el suelo. Hay que tener en cuenta que hay suelos más sensibles que otras a los movimientos de tierra, donde el hecho de hacer aflorar materiales subyacentes puede ser crítico para el cultivo.

 

Bancales como solución para el cultivo de viñedos en laderas con fuerte pendiente.

En resumen, hay que tener claro que la planificación y el estudio de las fincas y de los suelos previos a una plantación, son claves para la obtención de una uva homogéneo y de calidad. Si no se tienen en cuenta estos aspectos, para muchos vuelos con drone, sondas, mapas de vigor, aplicación de riego diferenciado o aplicación de cubiertas vegetales parciales que se utilicen, la dificultad para equilibrar la viña será muy alta. Articulo escrito por Antoni Baltiérrez. (www.tonibalti.com )      

Artículo por cortesía de AKIS International